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El
pueblo de Murias de Paredes es un típico ejemplo de pueblo
de montaña, con arquitectura típica, casona noble del
siglo XVIII, y un magnífico castro que se alza por occidente.
Murias
era hasta mediados de los años sesenta uno de los partidos
judiciales de León. |
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Castro-rey,
dominando en profundidad el primero y más alto tramo del
valle de Omaña, con toda su soberana hermosura de pradería
y de selva, de flor y de río.
Murias, para muchos, sigue siendo sino en lo judicial y político,
sí en lo moral y entrañable, la capital de la Omaña,
y aún de otros valles y comarcas que hasta hace poco y con
entera fidelidad le estuvieron sujetas en el orden capitalicio,
que, en varios aspectos, Murias ostentaba desde hacía ya
mucho tiempo.
(Florentino
Agustín Díez y Luis Mateo Díez)
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Su
situación estratégica, hacen de su paisaje uno de los atractivos
mayores de la visita. Se puede decir que aquí es donde el río
Omaña empieza a ser río, mostrándonos un claro ejemplo
de bosque de galería, tan escasos hoy en día; también
cuenta con un abedular, probablemente la mejor representación de
bosque de abedul de la provincia, donde vive el urogallo; así como
típicos ejemplos del uso tradicional de los valles, con verdes
prados y huertas limitados por sebes, alternando en el paisaje con los
bosques y matorrales que tapizan los montes, por los que campean osos,
lobos y multitud de especies de la fauna cantábrica.

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